Silence! please :)
Anoche fui al teatro, al Teatro Teresa Carreño para mas señas, se presentaba una puesta en escena de la COMPAGNIE BODECKER&NEANDER, en una suerte de homenaje a Marcel Marceau, muy bien logrado
Es uno de esos espectáculos que te llegan muy profundo y te hacen reír y llorar sin siquiera pronunciar una palabra, claro nunca como Marcel - lo poco que recuerdo de aquella vez que lo fui a ver como con 8 años- era que su espectáculo era extremadamente lento, de movimientos muy suaves, de gentileza en el rostro, un verdadero genio –lastima que en el momento no estaba en capacidad de apreciarlo- este show era mucho mas moderno, jugaban con la música, con las luces, también mucho mas gracioso, algo que un niño de 8 años apreciaría un montón – es decir, no me refiero a que Marcel Marceau no divertida a los niños, claro que lo hacia, pero era algo tan gentil , que para divertir a un niño que pasaba 4 horas al televisor viendo comiquitas pseudo violentas y luego unas 6 horas pegado a un game boy color, se quedaban cortos los movimientos artísticos y las expresiones llenas de emoción para hacerlo reír-
Este show fue risa, acción, aventura, amor, tristeza… fue solemne, fue despedida, fueron recuerdos, fueron emociones, fueron lágrimas y risas. Hace ya mucho tiempo desde la última vez que disfrute tanto en un teatro.
Lo verdaderamente triste del espectáculo fue el teatro a medio llenar, esta bien, las entradas no era económicas, pero a Venezuela vienen artistas mediocres como Olga Tañon, Marc Anthony, Ricardo Arjona y toda esa basura “tropical” con el mismo show –mediocre por cierto- y las entradas a precios estratosférico, todos los años, y hacen lleno total, entonces no se trata del dinero, sencillamente se trata de que la cultura sigue siendo el beneficio de unas minorías – y no porque esas minorías así lo deseen, sencillamente porque al resto de la masa en verdad no le importa conocer la cultura-
¿Lastimoso? La verdad es que si, daba mucha pena con los
artistas, pero ellos se encargaron de hacernos aplaudir y hacer sonar como a
teatro lleno.
¡Bravo Alexander, bravo Wolfram!
m.